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miércoles, 25 de abril de 2018

Al menos dos mil hombres de la Fuerza Pública refuerza seguridad en el Bajo Cauca

En la zona ya se han capturado 140 criminales. Una de las preocupaciones es la gran cantidad de desplazados.


El gobernador Luis Pérez aseguró que en el Bajo Cauca continúa un pie de fuerza con más de 2 mil miembros del Ejército, la Policía y la Fiscalía para recuperar la tranquilidad en la zona.
A causa de esa Fuerza Pública, los más de 3 mil desplazados que llegaron a los cascos urbanos de Tarazá, Cáceres y Caucasia han regresado en su gran mayoría a sus hogares.

Según el gobernador, ha brindado más confianza la presencia de los uniformados quienes están encargados de contrarrestar los enfrentamientos entre cuatro grupos armados ilegales en la zona.

"En estos municipios del Bajo Cauca, tenemos cerca de 2 mil hombres de la Policía, el Ejército y la Fiscalía, para lograr controlar esa guerra que vienen librando allí el Clan del Golfo, Los Caparrapos, algunas bandas,  disidentes de las Farc y lo que queda del ELN en Antioquia", señaló el funcionario departamental.

Las autoridades  informaron que este año ya se han capturado 140 integrantes de Los Caparrapos, el Clan del Golfo, disidencias de las Farc y guerrilleros del ELN que causan la zozobra en el Bajo Cauca antioqueño.

A pesar de eso, el gobernador confirmó que todavía hay más de 1.200 personas que se desplazaron de esa región a Medellín y aún no se avizora un retorno.

Desplazados en Tarazá

En tres meses, mil 800 personas se han desplazado en Tarazá, Antioquia, por amenazas y enfrentamientos de bandas criminales. El comercio está funcionando con intervalos de tiempo. Este año, han ocurrido 53 homicidios en el municipio. 

La alcaldesa Gladys Miguel Vides, confirmó que el comercio está funcionando con intervalos de tiempo, por miedo a los enfrentamientos entre las bandas criminales. 

Destacó que pese a la complejidad en la zona, entre ayer y hoy ya se ven más personas transitando en las calles y haciendo sus mercados, pues la mayoría de las familias se sentían “encerradas” en sus propias viviendas. 

La racha violenta continúa pese al apoyo de la Fuerza Pública.  En la zona rural hay 500 soldados, mientras en el área urbana hay otros 140 uniformados. 

Recordemos que la semana anterior, soldados del Batallón Rifles del Ejército e integrantes del Clan del Golfo sostuvieron un combate en el corregimiento La Caucana, ubicado a tres horas de la zona urbana de Tarazá. Tres presuntos delincuentes murieron, mientras que un uniformado resultó herido.
[con información de RCN Radio]

jueves, 19 de abril de 2018

Policía del Bajo Cauca pide más denuncia ciudadana contra el crimen

Un campanero de bandas criminales del Bajo Cauca recibe un sueldo de un millón doscientos mil pesos y un celular.



Caracol Radio Medellín

Pese al aumento en el número de hombres de la fuerza pública en el Bajo Cauca, especialmente en el municipio de Tarazá, los hechos violentos continúan casi a diario en algunos municipios, reconocen las autoridades.-

Sin embargo, la Policía en esa subregión también admite que la mayor dificultad para que las autoridades tengan una reacción más rápida y eficaz, es la falta de colaboración ciudadana, lo que estaría soportado en el terror que han implantado las bandas criminales en esa localidad.

Hace pocos días, la dirección de la Policía y la seccional en Antioquia enviaron otros 40 uniformados al municipio de Tarazá para reforzar la seguridad en el área urbana, con lo cual esa presencia policial supera los 140, y, además, permanece activa la red de informantes, pero ejercer el control es cada vez más difícil.

“Pero en este momento es muy complicado: el homicida puede estar parado ahí, pero nadie lo señala y sí hay un temor muy grande por que como aquí todo lo solucionan es a bala… La comunidad la verdad se ha dedicado es al silencio, ese es el factor que ellos nunca han podido superar, este tipo de violencia en la región. Entonces no le dicen a uno si se fue, como iba, qué ropa tenía, cómo se fue, nada”, enfatizó el coronel Daniel Mazo, comandante de la policía en el Bajo Cauca.

Estrategias criminales

El oficial también develó otra estrategia de los ilegales para evadir a las autoridades: el cambio o rotación periódica de los sicarios, con la intención de que no sean identificados por los investigadores que actualmente trabajan en la zona tratando de llevar a los estrados judiciales a los responsables de los crímenes.

“Los sicarios los cambian, no son de la localidad… cuando nosotros ya tenemos más o menos ubicada una persona y estamos reuniendo todo el acervo probatorio para entrar a judicializarlo, lo cambian y llevan uno nuevo y volvemos a empezar de cero en este trabajo”, recalcó el oficial.

Reconoció que los llamados “campaneros”, personas civiles que informan a los cabecillas de las bandas criminales todos los movimientos de las autoridades, es otro problema que afrontan las autoridades.

Caracol Radio conoció que estas personas reciben un salario mensual de hasta un millón doscientos mil pesos y un celular con minutos, solo para que hagan esa actividad de dar información sobre las actuaciones de la policía y el ejército.

[con informacion de Caracol Radio Medellin]

jueves, 29 de marzo de 2018

Grupos armados causan confinamiento en 20 veredas del Bajo Cauca


En lo que va del año, 2.000 campesinos han sido desplazados de sus hogares.

Los hostigamientos y homicidios selectivos de grupos armados ilegales causan el confinamiento de decenas de familias en más de 20 veredas de Cáceres, Tarazá y Caucasia en el Bajo Cauca antioqueño.

Según las autoridades, estos grupos son la guerrilla del ELN, Los Caparrapos y el Clan del Golfo quienes sostienen reiterados combates por quedarse con el control territorial, donde hay alta presencia de cultivos ilícitos y la minería ilegal. Lo que ha ocasionado durante todo el año un desplazamiento masivo de al menos 2.000 personas.

Según un líder campesino, los hombres armados amenazan a las familias que no lograron salir, de que si se van ya no pueden regresar. Lo que tiene en zozobra a esas veredas sobre todo en Alto El Tigre, Anará, Los Azules y Los Mangos.

La alteración al orden público del Bajo Cauca cada vez es más compleja, tanto así que el defensor del Pueblo de Antioquia, Jaime Zapata, advirtió que 1.500 desplazados de la zona ya se albergan en Medellín y la capacidad de atención se podría desbordar.

El Ejército anunció que se desplegaron 1.030 soldados en esas veredas del Bajo Cauca para controlar el territorio y capturar a los responsables de causar la zozobra. Sin embargo, los campesinos señalan que no ha visto la presencia militar en las zonas más alejadas.

[con informacion de RCN RADIO]

miércoles, 28 de marzo de 2018

Refuerzan Operación Agamenón contra Clan del Golfo en Bajo Cauca

Combatirán a las bandas criminales, Clan del Golfo y “Los Caparrapos”.
EJERCITO NACIONAL
Debido a los reiterados hechos de violencia que se han reportado en la subregión del Bajo Cauca, la fuerza pública y el gobernador de Antioquia acordaron reforzar la seguridad, en los próximos días llegaran a la zona 3 mil hombres del ejército, policía e investigadores judiciales.

Las autoridades buscan combatir a las bandas criminales, Clan del Golfo y “Los Caparrapos”, los cuales han cometido desplazamiento y homicidios, entre ellos líderes sociales.

La estrategia que adoptarán en esta zona de Antioquia será otra fase de la Operación Agamenón, que está en marcha en la zona de Urabá.

Los grupos ilegales tienen una cruenta disputa por territorio y las rentas criminales, entre ellas, los cultivos ilícitos y las rutas del narcotráfico.

“Se van a desplazar también varios helicópteros artillados, y armamento especial, con el fin de atender esta zona lo más pronto posible y dar unos buenos resultados. La Policía y el Ejército y los organismos de seguridad, están optimistas en que en estos próximos quince días, se pueda tener un control total de la zona”, explicó el gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez.

El mandatario también indicó que los investigadores tratarán de capturar a los responsables de los homicidios de los líderes sociales, y de las demás muertes causadas por la guerra entre ilegales.

En el municipio de Caucasia, donde se concentrará la Operación Agamenón, esa violencia ha llevado a ataques armados que dejan varios muertos y heridos, entre ellos menores de edad.

[con informacion de Caracol Radio]

lunes, 5 de marzo de 2018

Unas 450 familias desplazadas regresan a sus hogares en el Bajo Cauca

La presencia de la fuerza pública y la ayuda económica habrían contribuido al retorno de las familias.

Blu Radio. Familias desplazadas en Cáceres / Foto: Unidad de Víctimas
Por: Mateo Vahos - CV


Después de cerca de un mes de asentados en el casco urbano del municipio de Cáceres ante el desplazamiento por la presencia de grupos armados ilegales, en buses destinados por la Alcaldía del municipio, al menos 450 campesinos de las veredas Anará, la Porcelana, y Astilllero tomaron la decisión de regresar voluntariamente a sus viviendas este fin de semana.

Así lo confirmó el defensor del Pueblo del departamento, Jaime Zapata, quien afirmó que la presencia de uniformados de la Policía y el Ejército en la zona ha permitido que las familias se sientan más seguras para volver a habitar sus casas.

Además, con la ayuda económica de 200 mil pesos mensuales por parte de la Unidad de Victimas, han logrado comprar los alimentos necesarios para su regreso.

Asimismo, el defensor aclaró que jurídicamente no se podría hablar de retorno, pues aún no estaría planeado por parte de las entidades gubernamentales. Se espera que para las próximas horas aumente el número de familias que regresen a las veredas a intentar retornar a la tranquilidad.


[Con información de Blu Radio]

jueves, 1 de marzo de 2018

Situación en Bajo Cauca antioqueño se pudo prevenir, según líderes sociales

Desde 2017, se había advertido sobre el riesgo de desplazamientos masivos en municipios como Cáceres, Antioquia. El Gobierno Nacional no hizo nada, sino hasta que la Defensoría emitió una alerta nacional el pasado 22 de enero.
Archivo El Espectador
Por: Natalia Tamayo Gaviria

La situación de orden público en la región del Bajo Cauca antioqueño es un tema que, desde 2017, los líderes sociales de la zona la habían alertado. La petición al Gobierno Nacional por parte de ellos y de grupos sociales que trabajan allí ha sido que haya mayor presencia de Fuerza Pública para evitar los homicidios y el desplazamiento forzado, provocado por la presencia de bandas criminales y grupos ilegales que se encuentran en una disputa territorial.

El 22 de enero de 2018, la Defensoría del Pueblo emitió una alerta nacional sobre desplazamientos masivos en el Bajo Cauca antioqueño y en otros departamentos como Córdoba, Boyacá y Casanare. Más de mil personas, en solo cuatro días, se movilizaron de sus casas debido al temor de quedar en medio del fuego entre el Clan del Golfo, el Eln y las disidencias de las Farc. 

Antes de cumplirse el mes de esta alerta, entidades de la ONU, como la Oficina en Colombia del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y la Agencia para los Refugiados (Acnur), junto al Consejo Noruego de Refugiados y la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la Organización de los Estados Americanos, hicieron un llamado de alerta ante "la persistencia en el desplazamiento forzado de pueblos indígenas y comunidades campesinas de las zonas rurales del municipio de Cáceres (Antioquia)”.

“El Gobierno Nacional no le había prestado atención a la situación como se la están prestando ahora. Y es por un tema muy importante y muy desafortunado: el desplazamiento. Han sido más de 1.600 personas desplazadas, eso es lo que hizo que llamara la atención a nivel nacional. Eso ya se sabía. Eso ya se veía venir”, dijo a El Espectador Leiderman Ortiz Berrío, defensor de derechos humanos y líder social de Caucasia.

De acuerdo con la Secretaría de Gobierno de Antioquia, hasta el 22 de febrero, se han desplazado 1.569 personas hasta la cabecera municipal de Cáceres. Huyen de los enfrentamientos entre organizaciones criminales por el control de las rutas del microtráfico en la zona.

“El Bajo Cauca ofrece unas dinámicas muy particulares. La explotación de los recursos mineros; la insurgencia de las Farc que tenían unas rutas hacia la parte del sur de Córdoba, otra hacia el sur de Bolívar. Por esos montes y por esas vertientes de las cordilleras existen todas unas rutas que les permiten y les facilitan justamente el comercio o el tránsito de sustancias de uso ilícito hacia determinados lugares. Por lo que les posibilita conectarse con el occidente, el oriente de Antioquia y también pueden conectarse con el departamento de Córdoba y directamente con la ciudad de Medellín”, explica Óscar Yesid Zapata, vocero de Nodo Antioquia para la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos.

Esa posición estratégica con la que goza el Bajo Cauca, lo convirtió en un epicentro para las bandas criminales, que operan desde ahí. A eso se le suma la proliferación de la minería ilegal y de la siembra de los cultivos ilícitos. “El microtráfico de los cultivos ilícitos que están en esa parte y la minería ilegal son los flagelos que sufre Cáceres”, describe Victoria Eugenia Ramírez, secretaría de Gobierno de Antioquia.

Toda esta situación se ha venido recrudeciendo desde la fragmentación interna de esos grupos ilegales organizados, lo que propicia una nueva guerra por el control de la zona.

“El Bajo Cauca es un fortín de la extorsión en el que ellos cobran las vacunas, tanto en el comercio como en la ganadería; es un fortín por la minería informal, el microtráfico, los cultivos, los laboratorios y los corredores que manejan los grupos ilegales, fundamentales para transportar y vender la droga”, dice Ortiz Berrío.

Desde que se asentó el problema, los líderes sociales lo han denunciado y han pedido que se planifique toda una estrategia militar que contrarreste los efectos nefastos que ha traído el paramilitarismo y el narcotráfico a la zona.

“Miembros de la comunidad hace meses habían avisado de la situación porque veían la presencia de grupos, sus movimientos y fortalecimientos. Su experiencia de vivir en medio de la guerra hace muchos años les decía que su vida iba a estar en riesgo”, cuenta zona Christian Visnes, director del Consejo Noruego para Refugiados.

Ellos lo veían venir, pero las autoridades departamentales y nacionales no hicieron nada para prevenirlo. Solo lo hicieron cuando las organizaciones internacionales y la Defensoría del Pueblo lanzaron las alertas de riesgo de desplazamientos masivos. Entonces, activaron un protocolo de contingencia.

Una vez que se movilizaron más de 1.500 personas, la Alcaldía de Cáceres, la Gobernación de Antioquia y el Gobierno Nacional activaron un plan de choque para enviar 300 uniformados a la zona, crear comisiones especiales para brindar atención humanitaria a las víctimas desplazadas (albergues, salud alimentaria, agua potable, acceso a servicios públicos y educación) y una petición a la Registraduría Nacional para trasladar los puestos de votación de las zonas veredales al casco urbano. 

“Estas acciones no han sido suficientes, ni eficientes. Nosotros no somos expertos en seguridad y no podemos darles consejos de cómo proteger a las comunidades, pero es claro que los esfuerzos que se están haciendo no son suficientes, porque hay más de 1.500 personas directamente afectadas y quién sabe cuántos otras están en situación de inseguridad”, manifestó Visnes.

[Con información de El Espectador]