jueves, 9 de noviembre de 2017

En Campamento, la democracia pende de un hilo

El raspachin Arquímedes Valderrama el popular “Chuma”, lo acusan de unos asesinatos

                         

"No se le puede atribuir la muerte de esos dos señores sólo a la guerrilla, porque hay muchas versiones", declara Sonia Jaramillo [1], mujer de 71 años de edad, sobre el asesinato de dos de los candidatos a la alcaldía de Campamento el pasado 30 de mayo. Donay Correa Londoño, avalado por el partido de la Unidad Nacional y Guillermo Roldán Correa, de Cambio Radical, fueron abaleados en una vereda que queda a más de cinco horas del casco urbano de tan sólo 500 metros cuadrados de extensión, por un par de muchachos que “dieron la cara pero sólo dijeron que el crimen se cometió por ‘órdenes del patrón’”, cuenta Sonia. La muerte de los aspirantes fue, según fuentes oficiales, causada por el frente 36 de las FARC.

No es la primera vez que los 9.330 habitantes del municipio del norte antioqueño son víctimas de la violencia, la intolerancia, del conflicto armado que no es más que el reflejo del conflicto social, consecuencia, a su vez, de la ineficiencia y el abandono del Estado. Campamento ha sido, desde la época de La Violencia, un corredor de grupos armados ilegales; “el pueblo ha sido habitado por las FARC, los ‘elenos[2]’ y por los paramilitares”, asegura la anciana Sonia, nativa del municipio de Campamento y víctima de la guerra absurda que ni las armas, ni el ejército, ni el Plan Colombia han podido acabar, y “que conste que la cuestión de La Violencia en este país inició por el partido Conservador”, promulga Sonia.


Candidatos a la Alcaldía de Campamento asesinados el 30 de mayo de 2011. En la izquierda, Guillermo Roldán; en la derecha, Donay Correa.  Foto extraída de cosmovision.tv

Desde el asesinato de Rafael Uribe Uribe el 15 de octubre de 1914, cuando irrumpió “la chuzma” a Campamento, que era un pueblo godo, a acabar con los liberales; hasta el día de hoy, en el que son las FARC y el negocio del narcotráfico los que dictan la ley, es el campesino, el cultivador de caña, la familia humilde que levanta a sus hijos a punta de agua de panela, los que han sufrido las consecuencias. En los ochentas y noventas, “la guerrilla (primero las FARC, y después el ELN) se estuvo en Campamento como Pedro por su casa”, dice Sonia. Después, en el 2001, los paramilitares se tomaron el pueblo. Posteriormente, las FARC atacaron de nuevo al municipio, expulsando a los paramilitares, y como recuerda Sonia, “hubo una mortandad tan horrible que hasta ahora no se sabe de cuántos muertos fue”.  
Municipio de Campamento, en el norte antioqueño.

El alcalde actual de Campamento, Adelmo Sánchez, del partido Conservador, se encuentra suspendido por corrupción en los procesos administrativos; dos de los candidatos a la Alcaldía fueron asesinados, y para agravar la situación, el candidato que hoy se perfila como favorito y posible ganador, Gildardo Álvarez, más conocido en el pueblo como “Ñoño”, y con el aval de los conservadores, está siendo apoyado económicamente por Arquímedes Valderrama, personaje que según Sonia es de Campamento pero no vive allá, y consiguió el dinero que ostenta trabajando como raspachín[3]. Álvarez es además defensor del alcalde suspendido.

Los otros dos aspirantes a la Alcaldía son Héctor Gómez, de 24 años, que lanzó su candidatura por la Alianza Social Independiente, y Lina María Duque, de 28, que cuenta con el aval del Partido Verde. Gómez fue el secretario de campaña de Donay Correa, y plantea poner en práctica las políticas que promulgaban los dos políticos asesinados. Aunque Héctor ya ha recibido amenazas, no piensa retirarse de la contienda, que está corruptamente inclinada hacia las banderas azules. Como lo comprueba la revista Semana, el día de la inscripción de cédulas en Campamento, llegaron 20 buses de otros municipios del departamento, 17 de ellos contratados por Gildardo Álvarez y su patrocinador, Arquímedes Valderrama, también llamado ‘Chuma’.

Que ‘el patrón’ que ordenó el asesinato de Donay y Guillermo fue ‘Chuma’, personaje obsesionado con que ‘Ñoño’ llegue al poder, es algo que no se puede aseverar. Que Héctor Gómez y Lina María Duque pueden hacerle frente a la compra de votos, no se puede prever. Lo que sí se puede denunciar con toda seguridad es que en Campamento la democracia está pendiendo de un hilo.

“Si ese señor (Gildardo Álvarez) gana yo no vuelvo a decir que soy de Campamento”, culmina Sonia.  

[1]Nombre cambiado a petición de la fuente.
[2] Así llama Sonia a los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
[3] Un raspachin es una persona que trabaja raspando las plantas de coca.  


Espere otras investigaciones que este medio está realizando del señor Arquímedes Valderrama el popular “Chuma”  o el “Panelero” en el lugar donde vivía en el municipio de Campamento; otro secuaces más del Exalcalde José Arabia, tal palo tal astilla.

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